Los clásicos imanes de nevera son uno de los recursos de regalo publicitario más habitual y que mejor han soportado el paso del tiempo. Siguen gustando y siguen manteniendo su utilidad a pesar de que la sociedad ha cambiado mucho en las últimas décadas. No obstante todos seguimos acudiendo a la nevera, abriéndola y descubriendo que no nos apetece nada de lo que hay en el interior. Si en la puerta hay un imán publicitario de algún lugar de comida rápida, la asociación es inmediata y muy efectiva.

El bajo precio de este tipo de regalos también ayuda a que muchas marcas continúen regalando imanes de nevera. Son coleccionables, son decorativos para las neveras y además son un perfecto recordatorio de determinados productos. La presencia de la imagen en la nevera nos recuerda que tenemos que reponerlos o hace que nos venga a la memoria, apeteciéndose el comprarlos cada cierto tiempo.

A pesar de ser tan clásicos, la imagen de los imanes se ha renovado mucho. Si antes eran chapas metálicas que tenían un dibujo o bien pintado sobre el metal o bien plastificado encima y que se deterioraba rápidamente por la acción del óxido, ahora están realizados principalmente en plástico. Esto hace que sean muy duraderos y que puedan estar durante años en la nevera con un aspecto impecable.

El plástico es mucho más económico, una ventaja más que se añade a su durabilidad y, además, permite realizar todo tipo de formas y troquelados con sencillez, consiguiendo resultados muy originales. Las técnicas más novedosas en impresión consiguen plasmar en los imanes imágenes altamente realistas y también con cierto movimiento en tres dimensiones.

Los imanes de nevera suelen regalarse con la compra del producto y suelen aparecer en series coleccionables para animar al consumidor a adquirir más unidades del producto y tener así todos los imanes diferentes. Aunque en muchas ocasiones van dirigidos a los niños, también gustan a los adultos, especialmente cuando tienen información útil como un teléfono, o añaden alguna utilidad, como una pinza para poder sujetar la nota de la compra en la que se apunta lo que se va agotando en la nevera.

Un regalo muy barato, que permite una gran personalización, que gusta a casi todo el mundo y que además, por su duración, cumple con su misión recordatoria/publicitaria durante mucho tiempo. Con todas estas virtudes no nos parece raro que siga siendo uno de los regalos favoritos de tantas marcas.